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MÚSICA DE
INDIA
RECORDANDO A C.R. VYAS
SUDIPTA BISWAS

A medida que las cortes reales se convertían en historia,
la India de la posindependencia fue testigo de una nueva raza de músicos
clásicos que iban a cualquier lugar para ganarse la vida. Los rigores de
una sociedad que cambiaba rápidamente hizo que muchos músicos se sintieran
desplazados en el sistema moderno. Pero debido a que la esencia de gozo en
pos de la música no conoce límites de tiempo, el nuevo orden produjo
magníficos artesanos de las notas. Uno de estos fieles devotos de la
música fue el fallecido cantante Pandit C.R. Vyas quien murió este
año.
Nacido el 9 de noviembre de 1924 en un pueblecito llamado
Thair, en Osmanabad, Maharashtra, Chintamani Raghunath Vyas se crió en una
familia de Kistankars o cantantes de música devocional.
Desde sus años de colegio fue conocido como cantante. Le atraía la música
por naturaleza. En su escuela siempre le pedían que cantara en cualquier
ocasión. La gente también contaba con él para funciones sociales. La
sociedad de Maharashtra posee una rica cultura de canciones. Las canciones
de música devocional de su casa y del Natya sangeet o teatro
folclórico, repleto de canciones, atraían al joven Chintamani. El
repertorio de canciones del teatro folclórico de Mahrashtra es todavía un
rico bastión de la música hindustaní con amplio alcance de experimentación
y uso. De esta forma, Chintamani se dedicó a la música clásica. Pero quién
sería su Guru?
En esa época, la tradición seria de seguir una de
las gharanas o estilos relacionados con las familias de
música clásica hindustaní todavía estaba de moda. Entre el laberinto de
gharanas, siempre era difícil para un estudiante elegir al
profesor adecuado. Es interesante el hecho de que la preparación formal
del joven Chintamani en música clásica se la impartieran cuatro gurus de
tres gharanas diferentes: Pandit Govindrao Bhatambrekar de
la Kirana gharana, Pandit Rajarambua Paradkar y Pandit
Mirashibua de la Gwalior gharana y Pandit Jagannathbua
Purohit alias "Gunidas" de la Agra gharana.
El mundo
estaba cambiando así como los tiempos en la escena musical de la India. A
diferencia de los músicos anteriores, se ponía énfasis general en la
educación. Después de terminar sus estudios, C.R. Vyas fue a Bombay y
comenzó a trabajar en una compañía privada. La familia y la dedicación a
la música "para practicar y perfeccionar" era mas una religión que una
simple afición o pasatiempo. Bombay estaba entonces creciendo como capital
comercial y tenía la crueldad natural de todas las culturas urbanas. Pero
nada podía disuadir a Vyas. "Solía levantarse a las cuatro de la mañana y
sentarse a riyaaz o practicar. Después se iba a la oficina
y, de nuevo, hacía riyaaz después de regresar a casa",
recuerda su hijo Satish Vyas, un conocido músico de
santoor.
Más adelante, se diplomó en Música en el
Morris College de Lucknow y fue profesor de música a tiempo parcial en la
Bharatiya Vidya Bhavan. Una confluencia de estilos y el tratamiento de las
ragas en diferentes gharanas es un elemento
interesante en la preparación intelectual de Pandit C.R. Vyas. A diferencia
del enfoque moderno de trucos y acrobacias, el enfoque de Pandit C.R. Vyas
se caracterizaba por el intelectualismo espiritual. Y ha dejado su huella
no sólo en el canto, sino en la creación de nuevas ragas y
más de doscientas bandish (composiciones líricas). Su
Dhankoni Kalyan, Sanandi,
Sanjogiya, Shiv-Abhogi y algunas
otras ragas han gustado tanto al público en general como a
los músicos. Muchas de sus composiciones de ragas populares las cantan
algunos artistas actuales.
Componía sus canciones con el seudónimo
de Gunijaan (el de talento). "En medio de la rutina
cotidiana escribía sus fantasías incluso cuando se trasladaba en tren al
trabajo", dice su hijo Satish Vyas. Es raro encontrar casos en que el
discípulo de un guru vaya a otro guru,
especialmente cuando el primero vive aún y que les agrade a los dos. Los
músicos profesionales son tremendamente sentimentales y egoístas y raras
veces permiten a sus discípulos que vayan a otro lugar a aprender. Pero
para el discípulo C.R. Vyas, maestros como Pandit Rajarambua y Pandit
Jagannathbua llegaron a ser buenos amigos. Como símbolo de respeto, C.R.
Vyas dedicó nuevas composiciones a su guru Pandit
Jagannathbua. "En una ocasión dejó de hablar con mi padre pero se llenó de
alegría cuando lo oyó cantar "Kahey mosey ruth rahey,
mero guni bantha" (por qué el que tiene talento está enfadado
conmigo?) en raag Kaushik Ranjini. Más tarde, Pandit
Jagannathbua compuso una canción que comenzaba con "Mora
ladla" (mi querido muchacho) en raag Jog,
dirigiéndose a mi padre en la que decía que mi padre le debía mucho más a
Pandit Rajarambua!" -recuerda Satish Vyas.
El legado continúa pero
con una diferencia. Sin embargo, al ser hijo de un compositor y cantante
de tanto talento, optó por el santoor. Aunque fue
introducido en el arte de cantar, recuerda haber sido testigo de un
recital de Shiv Kumar Sharma con su padre y decidió aprender a tocar el
santoor. El rico ambiente musical de la familia le ayudó a
convertirse en un gran artista. El mayor de los discípulos de Shiv Kumar
Sharma, Satish Vyas, tiene un enfoque diferente y global de su
interpretación de las ragas. Como su padre, este Licenciado
en Artes de la Universidad de Bombay ha ocupado puestos en compañías de
primerísima categoría pero ahora dedica todo su tiempo a la
música.
La familia Vyas, en general, ha hecho una contribución
única al fomento de la música clásica hindustaní. "El Gunidas
Sangeet Sammelan (festival musical) celebró su XXV sesión en
Mumbay el año pasado. En Delhi se celebró la sesión XI. También
organizamos este concierto en Kolkata (Calcuta). Mi padre quería rendir
tributo a su guru Pandit Jagannathbua alias Gunidas con este concierto",
dice Satish Vyas. Considera que es un servicio a la música mundial. Y,
verdaderamente, lo piensa así. Los amantes de la música hacen cola desde
el amanecer para conseguir entradas para esta serie de
conciertos.
El autor es escritor independiente de música clásica de
la India.
Articulo publicado en INDIA: PERSPECTIVAS Julio
2002
©Mauricio
Martínez R.
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